📦 El envío a domicilio ya no sale a cuenta: el negocio de los puntos de recogida
Las entregas fallidas hundían los márgenes del transporte. Analizamos cómo el sector reestructuró la última milla convirtiendo al cliente en el repartidor final.
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Piensa en la última vez que recogiste un paquete. Es muy probable que no te lo entregara un repartidor en la puerta de tu casa. Seguramente tuviste que caminar un par de calles hasta una floristería, un locutorio o una tienda de recambios de móviles para enseñar tu DNI y llevarte una caja de cartón con el logo de Zara, Amazon o Vinted.
Es una escena surrealista si lo piensas fríamente. Entras a comprar el último modelo de zapatillas por internet, una maravilla tecnológica de la logística global cruza Europa en 24 horas... y el proceso termina en la trastienda de una mercería de barrio junto a unos ovillos de lana.
Lo que parece una chapuza logística es, en realidad, la salvación financiera del comercio electrónico.
El negocio de los PUDO (Pick-Up, Drop-Off / Puntos de conveniencia) y las taquillas inteligentes ha explotado. Solo en España ya hay decenas de miles de estos puntos. Y no han crecido por arte de magia ni por comodidad del usuario, sino porque resolvieron el problema más caro, ineficiente y desesperante de la historia del transporte: la última milla.
Crescenta dice no al 97% de los fondos que analiza.
Y no es una postura, es su método.
Steve Jobs, hizo que en Apple pasaran de ofrecer 350 productos a 10. No para vender menos, sino para vender mejor. En la selección de fondos de Private Equity de Crescenta, el mismo principio aplica: una selección curada vale mucho más que un catálogo infinito. Solo un 3% de los fondos que analizan entran en su cartera para que también puedan entrar en la tuya.
Si quieres entender por qué deberías de incluir este tipo de inversión en tu cartera, y cómo funciona realmente el Private Equity, la nueva temporada de masterclass Aprende y Crece es para ti.
⏱ Tiempo de lectura: 12 minutos
En el correo de hoy:
📦 El envío a domicilio ya no sale a cuenta: el negocio de los puntos de recogida
📊 Ratio de la semana: Ratio de cobertura de intereses
Los Mercados (últimos 30 días)
Marcas blancas: de alternativa barata a elección consciente
Noticias Exprés: Lo Último en un Instante
Post anteriores:
1. El agujero negro del timbre que no suena
Para entender por qué tu paquete acaba en una copistería, hay que mirar las cuentas de resultados de empresas como SEUR, Correos Express o DHL.
En logística, el trayecto desde una fábrica en Asia hasta un puerto en Valencia es absurdamente barato por las economías de escala. El trayecto desde el centro logístico de Madrid hasta tu barrio, también es rentable. Pero los últimos 100 metros son un infierno financiero. La llamada “última milla” representa hasta el 50% de todo el coste de envío de un producto.
El enemigo número uno del operador logístico tiene nombre: la entrega fallida. Un repartidor conduce una furgoneta, quema gasoil, busca aparcamiento, sube al cuarto piso, toca el timbre y... no estás en casa. Ese paquete vuelve a la furgoneta. El coste de ese intento fallido destroza por completo el margen de beneficio de la empresa de transportes. Si el repartidor tiene que volver al día siguiente, la empresa directamente pierde dinero con ese envío.
La solución matemática era evidente: en lugar de mandar a un conductor a hacer 80 paradas en 80 casas diferentes (con un 20% de fracaso), ¿por qué no hacer una sola parada y dejar 80 paquetes en un comercio donde el cliente vaya a buscarlos cuando quiera?
2. La economía de los 30 céntimos: Por qué la papelería quiere tus cajas
Aquí surge la segunda gran pregunta: ¿por qué el dueño de una librería o un kiosco acepta llenar su ya minúsculo local de cajas de cartón?
Si miramos el pago directo, no tiene sentido. Operadores como Mondial Relay (Punto Pack) o InPost pagan a los comercios locales una comisión que suele oscilar entre los 0,20€ y 0,40€ por paquete entregado o recogido. Para ganar 300 euros al mes, una tienda de barrio tiene que gestionar, escanear y almacenar unos 1.000 paquetes. Un volumen de trabajo brutal para un margen ridículo.
Pero el negocio del tendero no está en los céntimos del paquete. Está en el coste de adquisición de clientes (CAC).
El comercio tradicional está perdiendo la guerra del tráfico peatonal. La gente ya no pasea para ver escaparates; compra desde el sofá. Convertirse en un punto de recogida es un truco de marketing brillante. Estás metiendo a 50 personas nuevas en tu tienda cada día. Personas que vienen a por unos pantalones de Vinted, pero que de paso compran un chicle, una revista, una botella de agua o una funda para el móvil.
Ese es el verdadero modelo de negocio para el comercio local: la venta cruzada impulsiva. Renuncian a unos metros cuadrados de su almacén a cambio de recuperar el tráfico humano que Amazon les había robado.
3. El huracán Vinted y la dictadura del envío barato
Si hubo un acelerador absoluto para este modelo de negocio, ese fue el mercado de la segunda mano.
La compraventa de ropa usada entre particulares reventó el mercado, pero se topó con un muro matemático. Si te compras una sudadera usada en Vinted o Wallapop por 6 euros, es económicamente inviable pagar 5 euros de gastos de envío para que un repartidor te la lleve a la puerta de casa. El coste logístico arruinaba la transacción.
Para que plataformas como Vinted pudieran existir, necesitaban un modelo de envío que costara menos de 3 euros. La única forma de ofrecer tarifas a 2,50€ para cruzar fronteras (de España a Francia, por ejemplo) es eliminar la entrega a domicilio. Vinted obligó a millones de usuarios a acostumbrarse a recoger y depositar sus propios paquetes en el comercio de la esquina. De hecho, el éxito ha sido tal que Vinted ha creado su propia red logística (Vinted Go).
4. La guerra del acero: El pelotazo de las taquillas
Pero el comercio de barrio tiene limitaciones: cierra al mediodía, no abre los domingos y el dependiente se harta si hay mucha cola. La evolución natural de este modelo nos lleva al verdadero campo de batalla actual: las taquillas automáticas o Lockers.
Empresas como la polaca InPost (el gigante absoluto de este sector en Europa) o Amazon están inundando las ciudades con muros de acero llenos de puertecitas. No piden vacaciones, no cobran salario y funcionan 24/7.
Lo que estamos presenciando es una agresiva guerra inmobiliaria a pequeña escala. Estas empresas compiten ferozmente por alquilar metros cuadrados estratégicos: en gasolineras, en las entradas de supermercados, en estaciones de tren e incluso pagando a comunidades de vecinos para instalar taquillas en sus portales privados.
InPost, que cotiza en bolsa, no es solo una empresa de logística; es una empresa de infraestructuras y datos. Saben exactamente a qué hora recoges tus cosas, cuánto tardas y qué densidad de población activa hay en cada bloque de viviendas. Sus márgenes operativos con las taquillas, una vez amortizada la máquina de acero y la pantalla táctil, son extraordinariamente altos porque el coste marginal de añadir un paquete más a una taquilla vacía es prácticamente cero.
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El triunfo de los puntos de recogida es la demostración perfecta de cómo el capitalismo resuelve los cuellos de botella trasladando el trabajo al consumidor final.
Igual que Ikea nos convenció de que montar nuestros propios muebles en casa era parte de la “experiencia moderna”, empresas de e-commerce y operadores logísticos nos han entrenado para hacer el tramo final del reparto nosotros mismos.
El modelo a domicilio no va a desaparecer (siempre habrá quien pague el recargo por la comodidad), pero los números son inflexibles. El delivery gratuito a la puerta de casa fue una anomalía histórica financiada con capital riesgo para engancharnos a comprar por internet. Ahora que el hábito está creado, la fiesta se ha terminado. El futuro de la logística ya no pasa por un señor tocando tu timbre, sino por un código de barras en tu móvil y un pequeño paseo hasta la panadería de la esquina.
La infraestructura de taquillas no deja de crecer y cada vez vemos más muros de acero en supermercados y gasolineras. Viendo el dinero que se ahorra en la entrega a domicilio: ¿Debería el e-commerce (como Zara o Amazon) descontar directamente 3€ o 4€ de la factura si eliges un punto de recogida, o crees que acabarán cobrando por el envío a casa y dejando la taquilla como la única opción “gratuita”?
Responde a este correo con tu opinión. Abriremos el debate con las mejores respuestas el próximo viernes.
📊 Ratio de la semana: Ratio de cobertura de intereses
El ratio de cobertura de intereses mide la capacidad de una empresa para hacer frente al pago de los intereses de su deuda con su resultado operativo. Es un indicador muy útil para evaluar la solidez financiera del negocio y su margen de seguridad ante sus compromisos financieros.
La fórmula:
BAII / Gastos por intereses
BAII: beneficios antes de intereses e impuestos.
Gastos por intereses: coste financiero asociado a la deuda.
¿Por qué es importante?
Porque permite comprobar si la empresa genera suficiente beneficio operativo para asumir con normalidad el coste de su endeudamiento. Cuanto mayor sea este ratio, mayor suele ser la capacidad de la compañía para cumplir con sus obligaciones financieras sin tensionar su actividad.
¿Cómo interpretarlo?
🟢 Superior a 1: la empresa genera beneficios suficientes para cubrir el pago de sus intereses.
🔴 Inferior a 1: puede ser una señal de alerta, ya que el negocio no estaría generando resultado operativo suficiente para afrontar ese coste financiero con comodidad.
Un ratio de cobertura de intereses saludable refleja una empresa con una estructura financiera más sólida, mejor preparada para afrontar sus obligaciones a largo plazo y, además, con una posición más favorable para acceder a nueva financiación.
Marcas blancas: de alternativa barata a elección consciente
Durante mucho tiempo, las marcas blancas ocuparon un lugar claro en la mente del consumidor: eran la opción económica, el recurso cuando tocaba apretarse el cinturón. No aspiraban a competir en imagen ni en posicionamiento, solo en precio. Ese papel ha cambiado. Hoy, en muchos supermercados, la marca propia ya no está escondida ni pide permiso: compite de tú a tú con las grandes marcas y, en algunos casos, les gana.
El cambio no ha sido casual. Los distribuidores han invertido en calidad, diseño y percepción. Envases más cuidados, productos mejor formulados y una estrategia clara: ofrecer algo suficientemente bueno —a veces incluso comparable— por menos dinero. El consumidor, más atento a lo que gasta, ha respondido. Pero no solo por ahorro. Hay una sensación creciente de que, en muchos productos, la diferencia real no justifica el precio. Y cuando esa duda aparece, la fidelidad a la marca empieza a debilitarse.
Para las grandes marcas, el desafío es serio. Ya no compiten solo entre ellas, sino contra quien controla el lineal, el precio y la relación directa con el cliente. Defender el valor de marca exige algo más que reconocimiento: exige justificar el precio con innovación, consistencia o una propuesta que vaya más allá del producto básico. En un entorno donde el consumidor compara más y decide con menos impulso, el marketing por sí solo no basta.
Lo interesante es que este cambio revela algo más profundo. El consumidor no se ha vuelto únicamente más austero; se ha vuelto más racional. Está dispuesto a cambiar de hábito si percibe que gana en valor. Y eso obliga a todo el mercado a ajustarse. Porque cuando la alternativa barata deja de parecer inferior, deja de ser alternativa… y pasa a ser elección.
📰 Noticias Exprés: Lo Último en un Instante
📈 TSK prepara su salida a Bolsa en mayo con una valoración de hasta 600 millones y busca captar 150 millones para crecer. La compañía se apoya en el boom de la transición energética y buenos resultados financieros. A pesar de la incertidumbre global, confía en el interés de los inversores.
🤖 Meta Platforms despedirá al 10% de su plantilla (unos 8.000 empleados) para ganar eficiencia mientras dispara su inversión en IA. La compañía prevé gastar más de 115.000 millones en 2026 en infraestructura y talento. La IA está cambiando el empleo: menos personas, pero más productividad.
👟 Nike despedirá a 1.400 empleados (menos del 2% de su plantilla), principalmente en tecnología, para recortar costes y mejorar eficiencia. La compañía arrastra una caída de ventas y fuerte competencia de marcas como On, Hoka y Anta. Además, prevé ingresos a la baja y debilidad en China, lo que refleja problemas más profundos en su recuperación.
🚀 Intel se dispara un 20% en Bolsa tras presentar resultados y previsiones muy por encima de lo esperado, impulsadas por la fuerte demanda de chips para IA. La compañía ingresó 13.600 millones (+7%) y prevé hasta 14.800 millones el próximo trimestre. El mercado ve señales claras de recuperación gracias al boom de la inteligencia artificial.
🏠 La compraventa de viviendas en España cayó un 0,5% en febrero (59.689 operaciones), encadenando su segundo descenso interanual pese a un leve repunte mensual. La ralentización se explica por la escasez de oferta y los precios altos, con la vivienda usada dominando el mercado. El comportamiento es desigual: caídas en regiones como Murcia o Galicia, pero subidas en Navarra, Cataluña y Canarias.







